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lo largo de los tiempos, pasaron por Cariño diversos pobladores,
que dejaron huellas de su presencia. En alguna zona de O Limo tuvo
su hábitat el hombre del Paleolítico, documentado
por el hallazgo de numerosas hachas de sílex. Y en A Capelada
tenemos la impronta del megalitismo:
la sierra cariñesa estuvo ocupada hace cuatro mil años
por los constructores de dólmenes, monumentos funerarios
formados por grandes piedras que cubren un campo de enterramientos.
El número de castros
(poblaciones prerromanas) catalogados evidencia otro momento cultural
importante. Destacan el de A Moura, la Punta de O Castro de Cariño
y el castro de A Cancela de Feás. El paso de la cultura castreña
al mundo galaico-romano se concreta en el yacimiento
de San Xiao de Trevo, una ladera cubierta de terrazas en
la que se asienta una capilla. En la construcción de la iglesilla
se utilizó material original de la villa romana.
De la
Edad Media se conocen varias construcciones: el castillo
de O Casón, el Curro de O Cadro y la Pena de O Castelo de
Cariño. Este último pertenece a la parroquia de A
Pedra y está situado en la cumbre de un espolón montañoso
de 300 metros. Sólo se conservan del restos de muros de mampostería.
Al abrigo da Punta do Castro
de Cariño se va conformando un pequeño puerto pesquero
natural. Allí se construirán las primeiras pilas de
salazón y las viviendas de los marineros. Según el
padrón de habitantes del año 1584, Cariño tiene
39 vecinos y 124 almas, mientras que en A Pedra vivían 51
vecinos y 163 almas.
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