Como la mayoría
de casas del valle, se encuentra aislada del resto, formando
una finca privada, rica en frutales, árboles ornamentales,
un pequeño riachuelo que alimenta el bonito estanque
del jardín, su propia huerta, merendero, parking privado,
cuadras con animales de granja y un hórreo del norte
restaurado. En definitiva un conjunto de 4.000 m² para
ofrecer el mejor paisaje y el mayor descanso de sus huéspedes,
en plena naturaleza.
Y es esta misma naturaleza la que hace que estos terrenos
se encuentren protegidos del viento dando lugar a una próspera
agricultura que, repartida en minifundios, desde antaño
sirve de abastecimiento para sus habitantes y que como no
podía ser de otra manera es utilizada en la exquisita
cocina de la Casa.
Encontramos también
en la zona exterior de la finca, una casita independiente,
en la actualidad utilizada de almacén y mantenimiento
de la finca, así como de lavandería, bodega
y todo lo necesario para atender a los huéspedes.
Por último,
hacer mención del cerrado de la finca que, realizado
en muro de piedra, está decorado a base de camelios,
boj y laureles. |